Dora longo

Farsa-Goya (Fusilamientos del 3 de Mayo de 1808) y Farsa-Goya (Fusilamientos del 27 de Agosto de 1979)

Farsa-Goya (Fusilamientos del 3 de Mayo de 1808) y Farsa-Goya (Fusilamientos del 27 de Agosto de 1979) de la artista brasileña Dora Longo, son dos piezas representativas dentro de la colección Adrastus. Usando el techo de un camión militar como lienzo, la artista brasileña reproduce célebres pinturas bélicas, tales como el Guernica de Picasso y la Ejecución del Emperador Maximiliano de Manet. La artista “recontextualiza” las viejas pinturas de guerra confrontadas con fotografías explícitas de periódicos contemporáneos en un intento por revitalizar nuestra sensibilidad, la cual, -podemos asumir que ella argumenta- ha sido contantemente bombardeada por imágenes violentas. Por un lado, Dora Longo, retoma y recrea en Farsa-Goya (Fusilamientos del 3 de Mayo de 1808) – la famosa pintura de Francisco Goya en donde el escuadrón se presenta disparando al invasivo enemigo. En esta obra de arte, Goya buscaba conmemorar la resistencia española hacia la milicia Napoleónica durante la invasión de 1808 en la Guerra Peninsular. La pintura original retrata el sufrimiento, el hambre, y la muerta de miles de sus contemporáneos durante la breve, pero fulminante, invasión de la Francia Napoleónica. El contenido de esta pintura, la presentación y la fuerza emocional, legitiman su estatus como una imagen pionera y arquetípica de los horrores de la guerra. Screen Shot 2015-10-02 at 10.35.50 AMEn contraparte, esta pintura icónica de la historia del arte, se enfrenta en un discurso artístico con una fotografía periodística que visualmente narra la campaña de terror difundida por el ejército Jomeini, una organización militar liderada por el político revolucionario Ruhollah Jomeini, buscaba derrocar la monarquía Pahlavi. En esta imagen, un fotoperiodista del periódico “El País”, reveló la masacre ocurrida durante la Revolución Iraní en 1979, cuando este revolucionario grupo ejecutó a once nacionalistas kurdos en Sanandaj.[1] Asimismo, Dora Longo le aplicó el mismo tratamiento en la paleta de color (verde, blanco y negro), al igual que a la pintura de Goya referida anteriormente, con la finalidad de aludir a una intersección de ambas atrocidades políticas. Además del proceso cromático, en estas apropiaciones de la artista, “la sangre” goteando hacia el piso de la galería da la impresión al espectador de que la violencia se hace tangible; ya que impacta no solamente a la composición del lienzo, sino que forma parte de la realidad presente del espectador. Esto es, la mancha roja que parte del lienzo, extrapola estas representaciones violentas hacia nuestra realidad y alude a nuestro contacto diario con imágenes gráficamente intensas, cuestionando nuestra postura hacia ellas. Estas obras de arte se encuentran inspiradas por Susan Sontag, la ensayista estadounidense que cuestiona los posibles efectos de recrear las atrocidades de la guerra a través de la imagen. Es imposible conocer si la constante exposición de estas representaciones ofensivas puedan conducir hacia la indignación, o en contraparte, a la apatía. [2]


[1] “Portada De EL PAÍS Del 29-08-1979.” EL PAÍS. Web. 1 Oct. 2015. <http://elpais.com/hemeroteca/elpais/portadas/1979/08/29/>

[2] “Dora Longo Bahia Presents New Individual.” PIPA Prize. 8 Aug. 2015. Web. 30 Sept. 2015. <http://www.pipaprize.com/2012/08/dora-longo-bahia-presents-new-individual/>.