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Desde su participación en el colectivo SEMEFO[1], la artista mexicana Teresa Margolles escogió la morgue y las calles violentadas de Ciudad Juárez, ciudad ubicada en la frontera norte de México como su taller de creación artística. Contrario a la errónea concepción popular, Margolles utiliza los vestigios de la vida, en lugar de practicar directamente en cadáveres y restos humanos (con ciertas excepciones  como la acción de trapear con sangre en un palacio veneciano).

Los mordaces materiales (incluyendo sábanas manchadas con sangre, grasa corporal, paredes balaceadas e incluso agua utilizada para lavar cadáveres en los estudios forenses) dan sustento al agresivo discurso de Margolles en contra de la violencia en forma de composiciones conceptuales que involucran un realismo emocional. Es decir, sus obras tocan profundamente los temores y tabús de la humanidad.

La artista confronta al espectador directamente con temas como la violencia, la muerte y el recuerdo, recursos frecuentes en su producción artística. “Las víctimas anónimas esbozan la atención a las relaciones inhumanas de las sociedades superpobladas.”[2] Mientras se explora el vínculo de maldad generalizado en la sociedad y la muerte de los individuos, la artista se enfoca particularmente en las masacres y ejecuciones asociadas a la crisis política, crimen organizado, narcotráfico y brutalidad policiaca.

Originaria de la ciudad de Culiacán en el Estado de Sinaloa, conocida como la “capital” del narcotráfico y las muertes relacionadas con ello, Margolles está consciente de las tendencias de moda, apariencia e imagen de los narcotraficantes. En El Enjoyado, la artista creó un simil a un Rosario católico. Mientras que la profunda -y a la vez irónica- devoción de la mayoría de los narcotraficantes está implícita, esta obra sirve como testimonio a la brutalidad de actos que se encuentran involucrados en el trasfondo de los materiales. Los vestigios de las numerosas agresiones se encuentran transformados en “gemas”, las cuales en lugar de ser piedras preciosas, son pedazos de vidrio provenientes de parabrisas estrellados, ventanas rotas de hogares, y en algunos casos, extraídos de los cuerpos de las víctimas. Argumentando estas incrustaciones, Margolles declara, “Quería quitarle el valor a estas joyas y reemplazarlos con incidentes vengativos para poder darle visualidad a las muertes.”[3]

La llamativa ornamentación es intencionalmente diseñada para aparentar la estereotipada joyería excéntrica utilizada por los narcotraficantes, particularmente los sicarios. A mayor detalle, El Enjoyado es un argumento sociopolítico que demanda la atención completa del espectador. “Mientras que los relojes dorados, aretes, cadenas, y brazaletes se encuentran exhibidos en una tienda de joyería, cada una de las piezas son símbolos que recuerdan las vanitas, haciendo referencia directa a las repentinas muertes de las personas involucradas.”[4]

Sin embargo, Margolles no se limita a la creación de la obra, ya que desarrolló y registró en video un performance diario en donde un superviviente de estos encuentros violentos utilizaba la pieza de joyería mientras flotaba por los canales de Venecia. Todos los días, el protagonista abría una caja fuerte, tomaba las obra de arte y la utilizaba en forma de penitencia. La continua peregrinación se encuentra documentada en un video que forma parte de la Colección Adrastus, en conjunto con la joya antes descrita. Cabe resaltar, que el performance fue realizado durante la presentación de Margolles titulada De qué otra cosa podríamos hablar?, la cual fue curada por Cuauhtémoc Medina en el pabellón Mexicano durante la Bienal de Venecia de 2009 (53ava Exhibición internacional de Arte.)[5]

Teresa Margolles ha desarrollado un agudo lenguaje visual único y oculto que habla por las personas silenciadas, las víctimas anónimas consideradas como “daño colateral”, y las innumerables víctimas anónimas detrás de las estadísticas.[6] A través de composiciones como El Enjoyado, el cual forma parte de la Colección Adrastus, la artista alza su voz para unirse a la campaña en contra de la violencia.


[1] “SEMEFO” fue un colectivo que surgió desde la UNAM en la Ciudad de México durante la década de los 90’s (1990-1999), cuyo nombre fue retomado del “Servicio Médico Forense“, una oficina del gobierno federal de México. El colectivo artístico estaba formado por Teresa Margolles, Arturo Angulo Gallardo, Juan Luis García Zavaleta y Carlos López Orosco.

[2] “Teresa Margolles.” LABOR. Web. 4 Dec. 2015. <http://www.labor.org.mx/en/teresa-margolles/>.

[3] Moitra, Tehezeeb. “ArtworldNow : Teresa Margolles: Ajuste De Cuentas (Score Settling).” ArtworldNow 4 Mar. 2013. Web. 4 Dec. 2015. <http://www.artworldnow.com/2013/03/teresa-margolles-score-settling-2008.html>.

[4] “Exhibitions: Teresa Margolles Frontera.” Art Exhibitions in Kassel. 14 Apr. 2010. Web. 4 Dec. 2015. <http://www.huma3-archive.com/huma3-eng-event-id-5069.html>.

[5] In this exhibition, held in the interior of the Rota Ivancich Palace, Teresa Margolles installed a group of cleaners to once a day mop the floors of the building with a mixture of water and blood of murdered people from Mexico. “Teresa Margolles.” Mor Charpentier. Web. 4 Dec. 2015. <http://www.mor-charpentier.com/artist/teresa-margolles/>.

[6]“Teresa Margolles.” Mor Charpentier. Web. 4 Dec. 2015. <http://www.mor-charpentier.com/artist/teresa-margolles/>.